El cambio climático ha disparado el riesgo de que jugadores y aficionados sufran condiciones peligrosas de calor y humedad durante el próximo Mundial de fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, según alerta un reciente análisis.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que a partir de mediados de 2026 se desarrolle ese fenómeno que afectará a los patrones globales de temperatura y precipitaciones, según región.
- Los servicios meteorológicos globales siguen de cerca el curso de El Niño y anticipan que ese fenómeno natural cobra fuerza, rapidez y podrían anotarse en los récords como uno de los más contundentes para el otoño o invierno. Una actualización del Centro de predicción climática de la NOAA, indica que hay una probabilidad de 2 de cada 3 de que su intensidad máxima sea fuerte o muy fuerte.
- El Niño es un ciclo climático natural que ocurre cuando el océano Pacífico tropical se calienta lo suficiente como para desencadenar cambios en los patrones de viento en toda la atmósfera, lo que tiene un efecto dominó sobre las condiciones meteorológicas en todo el mundo.
- Las sequías y las olas de calor pueden prosperar en algunas regiones, alimentando el peligro de incendios forestales y las preocupaciones por el suministro de agua. Mientras que otras quedan anegadas por lluvias torrenciales e inundaciones.
- Los efectos de gran alcance de El Niño también pueden frenar la temporada de huracanes del Atlántico. A una escala mayor, hace que las temperaturas globales, ya en aumento por el cambio climático, se disparen aún más. Estos fenómenos más fuertes hacen que todos estos impactos sean más probables.
El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO por sus siglas en inglés, ocurre aproximadamente cada dos a siete años y dura de nueve a doce meses. Su intensidad se mide por cuánto se elevan las temperaturas del agua por encima del promedio en una zona del océano Pacífico ecuatorial, y por lo general alcanza su pico en el invierno del hemisferio norte.
- Las condiciones de El Niño débil se desarrollan una vez que la temperatura supera en 0,5°C el promedio durante un período prolongado. Y, para que se considere que es muy fuerte o ‘Súper El Niño’, las temperaturas del agua deben estar más de 2 grados por encima del promedio, señala la Organización Meteorológica Mundial.
La comunidad científica internacional monitorea con extrema precisión estas fluctuaciones mediante sofisticadas redes de boyas oceánicas, satélites y modelos hidrodinámicos, debido a la capacidad de este fenómeno para reconfigurar el clima mundial de forma casi inmediata. Recientemente, el Centro de predicción Climática de la NOAA de Estados Unidos emitió alertas significativas que detallan una transición acelerada en las dinámicas del Pacífico.
Tras superar una fase neutra y los remanentes de ciclos fríos anteriores, las observaciones submarinas y superficiales reflejan un calentamiento sostenido en las regiones clave de medición, particularmente en el indicador Niño-3.4, señala el informe del centro. Según su análisis, existe una probabilidad abrumadora de que las condiciones de El Niño se consoliden plenamente a mediados de este año. Extendiéndose e intensificándose de manera crítica hacia el invierno del hemisferio norte.
El incremento continuo del índice de temperatura del subsuelo marino confirma que la energía acumulada bajo la superficie está comenzando a manifestarse de forma contundente. Amenazando con establecer una conexión atmosférica profunda que retroalimente el calentamiento durante los meses venideros.
Esta reactivación ha sido respaldada por las proyecciones de la OMM, la cual ha advertido sobre un escenario de dominancia global en el incremento de las temperaturas terrestres. Enfatiza que, si bien El Niño es un evento de variabilidad natural, su desarrollo actual se superpone de forma peligrosa a la tendencia de calentamiento global.
Fuerte o muy fuerte, las reacciones son diversas
Ya sea súper, muy fuerte, mega, explosivo o de cualquier otro índole, el próximo fenómeno de El Niño podría sin duda situarse en el nivel más alto de lo que hemos visto en las últimas décadas. ¿Significa esto que sus impactos serán igualmente intensos? No es tan sencillo.
“Un fenómeno de El Niño intenso no siempre implica mayores repercusiones en nuestro clima”, afirma la climatóloga australiana Felicia Gamble en un comunicado emitido por la Oficina de Meteorología de ese país. «A veces, un El Niño puede tener un impacto significativo en las precipitaciones y la temperatura de Australia. Mientras que un fenómeno más débil puede tener consecuencias menos perceptibles».
- Nathaniel Johnson, experto en ENSO y meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA, indicó en un correo electrónico a Yale Climate Connections que un fenómeno de El Niño más intenso aumenta las probabilidades de que se produzcan los resultados más típicos. Sin embargo, no es el único factor a tener en cuenta. “En cualquier estación y región, existen muchos patrones a gran escala que contribuyen a moldear nuestro clima local”, explica.
Hay lugares donde la intensidad de El Niño intenso puede tener consecuencias muy distintas a las de uno débil o moderado. En el Pacífico tropical oriental, por ejemplo, las aguas superficiales —normalmente enfriadas por afloramientos— suelen estar demasiado frías para generar chubascos y tormentas incluso en condiciones de El Niño moderadamente intenso. Sin embargo, superado cierto umbral de intensidad, el Pacífico tropical oriental, normalmente suficiente seco, se calentará lo como para propiciar fuertes lluvias, asegura Johnson.
Olas de calor extremas en algunos países
En mayo de 2026, varios países han registrado olas de calor extremo y récords históricos de temperaturas, entre ellos la India, México y Colombia. Con temperaturas que han superado los 36 grados.
- Estas olas de calor inusuales registradas en diversos puntos del planeta durante las últimas semanas no son de manera directa un efecto o anticipación de El Niño. Estos episodios extremos responden, en primera instancia, a configuraciones meteorológicas locales y estacionales.
- La presencia de sistemas de alta presión de carácter persistente, conocidos técnicamente como dorsales o «domos de calor». Bloquea la circulación atmosférica normal, atrapando el aire cálido cerca de la superficie, disipando la nubosidad y permitiendo que la radiación solar directa eleve los termómetros de forma drástica.
Estas anomalías regionales son características de la transición hacia el verano en el hemisferio norte y se ven potenciadas de manera estructural por el calentamiento global, que eleva de forma sistemática la línea de base de las temperaturas mundiales. Hace que cualquier evento de alta presión sea significativamente más severo y prolongado.
- Por su parte, el fenómeno de El Niño se encuentra actualmente en una fase de gestación y asociación. Los informes del Centro de predicción Climática de la NOAA confirman que el Pacífico ecuatorial aún transita por un estado neutral, registrando un calentamiento constante en el subsuelo marino que eleva de forma acelerada la probabilidad de su consolidación formal para el trimestre de mayo a julio.
- Los efectos climáticos globales de El Niño no se transfieren de manera instantánea a la atmósfera de todo el planeta. Operan a través de teleconexiones que tardan meses en establecerse plenamente. Un preludio para ese fenómeno esperado.
El fenómeno actual todavía no posee la madurez atmosférica necesaria para ser el causante directo de estas olas de calor. Sin embargo, la OMM advierte que la velocidad e intensidad con la que el océano Pacífico está acumulando energía térmica sí contribuye a un panorama de calentamiento generalizado de la superficie terrestre.
Esta inyección de calor oceánico interactúa con las tendencias del cambio climático, creando un entorno global mucho más cálido y propicio para que los sistemas de alta presión regionales alcancen magnitudes históricas antes de lo previsto, sirviendo como un preludio térmico de lo que podría ser un evento de El Niño de gran intensidad hacia finales de año.
El calor amenaza la seguridad del Mundial 2026
El cambio climático ha disparado el riesgo de que jugadores y aficionados sufran condiciones peligrosas de calor y humedad durante el próximo Mundial de fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, según alerta un reciente análisis.
- Un estudio compara el riesgo térmico del Mundial 2026 con el de 1994
El estudio, elaborado por el grupo de científicos internacional World Weather Attribution (WWA, revela que tanto futbolistas como seguidores se enfrentarán a un mayor peligro durante el evento deportivo, que arrancará en junio, comparado con el torneo disputado en 1994 en ese mismo país.
Teniendo en consideración los horarios de los partidos, los expertos analizaron la probabilidad de que cada uno de los 104 encuentros de la competición se dispute en condiciones que superen las pautas de seguridad clave fijadas por el sindicato mundial de futbolistas FIFPRO.
Para llegar a sus resultados, compararon los datos con el riesgo al que se habría enfrentado el torneo si se hubiera disputado en 1994, cuando EE. UU. acogió por primera vez partidos del Mundial de la FIFA.
- El 25 % de los partidos podría superar los umbrales de seguridad de FIFPRO
Entre sus conclusiones, observaron que alrededor del 25 % de todos los partidos (26) se jugarán probablemente cuando se sobrepasen los 26 grados de temperatura de globo de bulbo húmedo (WBGT), índice térmico que incluye la temperatura y la humedad y tiene en cuenta la capacidad del cuerpo para refrescarse.
Ese es el umbral a partir del cual FIFPRO recomienda aplicar medidas de seguridad, como la refrigeración.
Se espera que unos cinco partidos se disputarán cuando el WBGT sea de 28 grados, lo que equivale a unos 38 grados en calor seco o 30 grados en condiciones de alta humedad, un nivel que el sindicato considera inseguro para jugar.
- Desde el Mundial de Estados Unidos en 1994, el riesgo de afrontar condiciones más extremas casi se ha duplicado a consecuencia del cambio climático.
El grupo de expertos también detectó que, si bien tres sedes cuentan con refrigeración en el interior del estadio, más de un tercio de los partidos de alto riesgo están programados en sedes sin aire acondicionado, entre las que se encuentran Miami, Kansas City, Nueva York/Nueva Jersey y Filadelfia.
No todas las sedes presentan el mismo nivel de riesgo. Según el análisis de la WWA, Ciudad de México es, gracias a su altitud, una de las locaciones térmicamente más seguras del torneo. Monterrey, en cambio, podría verse afectada en menor medida por el calor extremo, según el mismo estudio.
Un «riesgo muy real» para jugadores y aficionados
La investigadora asociada de cambio climático en condiciones meteorológicas extremas del Imperial College de Londres Joyce Kimutai señala que «alrededor de la mitad del cambio climático ocasionado por el hombre ha ocurrido desde que el Mundial se celebrar en 1994 en EE. UU.».
- En un comunicado, Kimutai alerta de que «hay un riesgo muy real de afrontar partidos en condiciones que no son seguras ni para jugadores ni aficionados».
- Por su parte, la profesora de Ciencia Climática del mismo centro, Friederike Otto, apunta que la investigación «muestra que el cambio climático está teniendo un impacto real y cuantificable en la viabilidad de celebrar Mundiales durante el verano del hemisferio norte».
«Puede que el Mundial de 1994 no resulte especialmente lejano para muchos adultos hoy en día y, sin embargo, la mitad del cambio climático provocado por el ser humano se ha producido desde entonces», declara.
Otto opina que el hecho de que «uno de los mayores eventos deportivos del planeta se enfrente a un riesgo nada desdeñable de disputarse bajo un calor de ‘nivel de cancelación’ debería ser una llamada de atención para la FIFA y los aficionados y poner de relieve la urgente necesidad de darse cuenta de que no hay aspectos de la sociedad que no se vean afectados por el cambio climático».
Domo de calor generó en México altas temperaturas
Temperaturas máximas de hasta 45 °C fueron pronosticadas en abril pasado en siete estados del país -Durango, Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, San Luis Potosí y Oaxaca- y calor considerable en otras entidades que abarcan casi 90% del territorio de México.
- Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el país enfrenta una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera, lo que se traduce en una onda de calor que se ha extendido en los últimos días por el país y que se mantendrá al inicio de esta semana.
- Ciudad de México superará los 30 °C, algo inusual para las temperaturas promedio de la capital del país en esta época del año. La metrópoli también experimenta una mala calidad del aire por la alta radiación solar y el escaso viento que favorece la acumulación de ozono.
El fenómeno asociado al «domo de calor» también se produce en otras de las grandes urbes del país donde los contaminantes se mantienen por más tiempo en el ambiente.
«Ante las altas temperaturas se exhorta a la población a mantenerse bien hidratados, vestir ropa de manga larga de colores claros, no exponerse tiempos prolongados bajo el sol y brindar especial atención a la niñez y adultos mayores», recomendó el SMN.
¿Qué es el domo de calor?
El fenómeno se forma en un área de alta presión atmosférica cuando el aire caliente es empujado hacia abajo y queda atrapado en un solo lugar, lo que hace que las temperaturas se disparen en una amplia región donde se produce.
Es esencialmente una masa de aire caliente arraigada obstinadamente en un lugar, atrapando a los que están dentro a nivel del suelo en una ola de calor prolongada.
- Los científicos creen que estos eventos son provocados por un cambio brusco en las temperaturas del océano.
- A su vez, el aumento de la temperatura del agua calienta el aire y los vientos empujan ese calor hacia la tierra.
Una vez que el aire caliente llega a tierra, queda atrapado por un sistema de alta presión, formando una cúpula flanqueada por sistemas de baja presión a ambos lados.
- La alta presión calienta aún más la columna de aire comprimiéndola, actuando efectivamente como un domo.
- Los eventos de calor extremo ocurren dentro de la variación natural del clima debido a los cambios en los patrones climáticos globales.
Sin embargo, los científicos señalan que el aumento en la frecuencia, duración e intensidad de estos eventos en las últimas décadas está claramente relacionado con el calentamiento observado del planeta y puede atribuirse a la actividad humana.
Las emisiones causadas por la quema de combustibles fósiles han estado atrapando el calor en la atmósfera desde el comienzo de la era industrial. Este calor adicional no se distribuye uniformemente por todo el mundo y provoca fenómenos meteorológicos extremos, como las intensas olas de calor.
Y, a menos que se reduzcan las emisiones globales, este ciclo continuará.
Calor de 47° provoca consumo récord de electricidad en la India
En la India la intensa onda de calor provocó que el consumo de electricidad alcanzara un nuevo récord, pues varias regiones de ese país registran temperaturas de hasta 47°C. Autoridades piden que la electricidad se utilice con sentido común.
Se registró un pico de demanda de 270.82 gigavatios (GW) a las 15:45 del jueves, mientras la temperatura alcanzaba los 45.3°C en Nueva Delhi, indicó la dependencia, al precisar que tal necesidad se «satisfizo con éxito».
El máximo anterior en este país, el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero, se registró el día anterior con 265.44 GW.
El jueves, las temperaturas alcanzaron los 47.6°C en la ciudad de Banda, en el estado de Uttar Pradesh, 450 kilómetros al sureste de Nueva Delhi.
El récord nacional sigue siendo de 51°C, registrado en 2016.
- El fuerte aumento de la demanda «parece estar relacionado con un mayor uso de los aires acondicionados», señaló el ministerio en un comunicado publicado en X.
- Este viernes, el mismo ministerio pidió a la población que use la electricidad con sentido común.
El 62% de la demanda se cubrió con energía térmica (carbón) y 22% con energía solar, mientras que la eólica y la hidroeléctrica representaron el 5% cada una y el resto provino de otras fuentes, precisó el gobierno.
El viernes, un grupo de trabajadores tuvo que recoger peces muertos por un descenso del nivel del agua en el lago de Sanjay Park, en Nueva Delhi, debido al calor.
En la capital, el jueves se registraron temperaturas mínimas de 31.9 ºC, un nivel máximo en mayo en 14 años, según datos del servicio meteorológico nacional.
Según esa fuente, las temperaturas medias en abril fueron 0.78 ºC superiores a las normales en todo el país.
Europa afronta temperaturas extremas
Amplias zonas de Europa se preparan para sufrir altas temperaturas sofocantes este fin de semana, mientras los expertos advierten de que el calor intenso en primavera se está convirtiendo en la «nueva normalidad».
La agencia meteorológica nacional de España, AMET, señala que se espera que la península ibérica atraviese un periodo de «temperaturas excepcionalmente altas para esta época del año» durante el festivo de Pentecostés.
- Para el fin de semana se prevén temperaturas máximas generales de 34ºC en los principales valles, mientras que en los del Guadiana y el Guadalquivir los termómetros escalarán hasta unos abrasadores 38ºC.
- En X (antes Twitter), AEMET apunta que también se esperan máximas de 30ºC a lo largo de la costa cantábrica, con valores más altos, de 34ºC, en el interior. Las noches tropicales, en las que la temperatura no baja de 20ºC, afectarán en los próximos días a los valles del Guadiana y el Guadalquivir, así como a los del Tajo, el Ebro y el bajo Duero.
Para hablar oficialmente de ola de calor sería necesario que estas temperaturas elevadas se prolongasen más tiempo. Aun así, las temperaturas diurnas y nocturnas previstas son propias de pleno verano, no de finales de mayo, recuerda AEMET.
La agencia meteorológica británica Met Office también ha anunciado que las temperaturas subirán en Inglaterra a lo largo del fin de semana, sobre todo en el sur, donde es probable que se alcancen 30ºC el sábado (23 de mayo) y 32ºC el domingo (24 de mayo).
Se prevé que las temperaturas alcancen su pico el lunes (25 de mayo), cuando el sur de Inglaterra y Midlands podrían registrar unos inusuales 33ºC. «Es probable que durante el fin de semana festivo se batan los récords de temperatura de mayo y de primavera en el Reino Unido, con valores previstos que superan el récord actual de 32,8ºC», afirma Steve Kocher, del Met Office. «Además de calor, habrá mucho tiempo seco y soleado en buena parte del país».
¿Es esto una nueva normalidad?
Los modelos climáticos estiman que las olas de calor de junio en Europa son hoy unas diez veces más probables que en condiciones preindustriales, y esa misma tendencia empieza a ser visible ya en mayo.
«Alemania es un buen ejemplo: un día de 30ºC en torno a Pentecostés, antes considerado una rareza, ha pasado de ser algo poco habitual en los años ochenta a algo que el país experimenta con regularidad», explica a Euronews Earth Ionna Vergini, fundadora del servicio mundial de previsión meteorológica WFY24.
«Ese tipo de cambio en la distribución de base es lo que realmente significa nueva normalidad. No se trata de un episodio extremo aislado, es la propia curva de temperaturas la que se desplaza».
Vergini advierte de que las infraestructuras, la agricultura y los sistemas de salud pública siguen «ajustados al viejo calendario», lo que significa que los países no están preparados para temperaturas tan altas tan pronto en el año.
«Un día de 38ºC en el sur de España a mediados de mayo llega cuando los sistemas turístico, energético y hospitalario del país aún no están en modo verano». La cuenca mediterránea (Italia, Grecia, Portugal, España y el sur de Francia) sigue siendo el epicentro de este problema. El año pasado, estos países afrontaron una sucesión de olas de calor mortales, sequías e incendios forestales que arrasaron el continente./Agencias-PUNTOporPUNTO