El arbitraje es también una forma de soñar con el futbol, y la mexicana, la primera mujer que fungirá como central en el evento deportivo varonil más importante del mundo, será quien escriba esa página dorada para México
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Hace siete años, cuando la árbitra mexicana Katia Itzel García recibió el gafete internacional de la FIFA, supo que el camino para llegar a pitar en un Mundial ya estaba allanado y que los objetivos que se planteó cuando decidió ejercer esta profesión, que durante años fue exclusiva de los hombres, ya estaban más cerca en su horizonte.
Dos de esos objetivos ya los cumplió. En 2023 trabajó en el Mundial Femenil de Australia-Nueva Zelanda y en 2024 fue convocada para los Juegos Olímpicos de París. El tercero lo alcanzará este domingo 14 de junio cuando pisará la cancha del estadio de Dallas, donde fungirá como la cuarta árbitra en el partido entre Países Bajos y Japón de la Copa del Mundo 2026.
“Cuando vi a (la francesa) Stephanie Frappart en Qatar —la primera mujer árbitra central en un Mundial varonil— se me abrió el mundo. Vi su participación junto a Karen Díaz, árbitra mexicana, y a Neuza Back de Brasil y me invitaron a soñar. A partir de ese momento puse en mi cabeza que un día iba a estar, como ellas, en un Mundial varonil.
“Han sido años de mucho trabajo y complicados en muchos momentos, una exigencia física realmente fuerte, porque como mujer tienes que dar los mismos parámetros que los hombres si quieres estar arbitrando varones, entonces ha sido complejo”, dice en entrevista con Proceso.
Desde que el 9 de abril último la FIFA anunció que la silbante mexicana está en la lista de los 52 árbitros que trabajarán en el Mundial los días y las noches de Katia Iztel García han sido intensos. Doble sesión de entrenamiento: por las mañanas el ejercicio aeróbico, como correr, y en las tardes el ejercicio de fuerza en el gimnasio para mejorar su explosividad y velocidad. En medio de ambos una siesta de 20 minutos.
Su alimentación ha estado siempre vigilada por una nutrióloga para comer lo correcto que su cuerpo demanda, sesiones de fisioterapia para evitar lesiones y tener el físico al cien para las exigencias mundialistas. Por supuesto, las horas de sueño son fundamentales, es el entrenamiento invisible. De siete a ocho por noche, aunque reconoce que le ha costado dormir.
“La verdad eso sí es complicado. Son muchas las emociones, los nervios, la ansiedad que hay antes de un torneo como éstos, pero hay estrategias. A mí me gusta mucho leer, me ayuda muchísimo a relajarme y a poder dormir de manera correcta. Lo que más leo son novelas, porque me gusta mucho la filosofía y la historia, pero si leo eso en la noche mi cerebro empieza a despertar”, dice.
Las noches previas a su debut mundialista su mejor compañero ha sido “Largo pétalo de mar”, la novela de la escritora Isabel Allende, una de sus autoras favoritas. Se ha deleitado con esas páginas que cuentan la historia de cómo en plena Guerra Civil española el joven médico Víctor Dalmau y su amiga pianista Roser Bruguera huyen hacia Chile a bordo del Winnipeg, el navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles a Valparaíso.
En la novela, Víctor y Roser se encuentran desarraigados lejos de su patria, pero como dice Isabel Allende: “Si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran”. Katia Itzel García ha vivido hasta ahora lo suficiente para que, pese a las agrias críticas que ha recibido cuestionando si en verdad merece esta oportunidad mundialista, su círculo en el arbitraje se esté cerrando.
“Nunca imaginé que más allá de que estuviéramos orgullosos de que dos árbitros centrales mexicanos, una árbitra y un árbitro, estarían en el Mundial empezara a llover toda esta crítica. He aprendido que en nuestros objetivos no tenemos que escuchar a esa gente que no está dispuesta a ayudar ni a crecer, que no está dispuesta a dar algo positivo a la sociedad.
“Ese ruido externo se va por donde llegó mientras nosotras vamos a ir a representar a México en un gran Mundial. Eso es lo que debería alegrarnos y es lo que nos motiva, porque no cualquiera. Estamos hablando de que son 500 árbitros internacionales en un inicio para que al final la lista se fuera depurando hasta llegar a sólo 52. Estoy muy honrada de tener ese lugar y compartirlo con César Ramos, el gran árbitro que tenemos en México”.
—¿Se ha imaginado pitándole a países grandes como Brasil, Francia o Alemania? ¿Le gustaría enfrentar un escenario así? —se le pregunta a Katia Itzel García.
—Por ahí dicen que el límite es el cielo, y pues nos imaginamos todo. Insisto, la oportunidad de estar en un Mundial es muy grande y obviamente en mi cabeza pasan muchos escenarios ideales en donde me gustaría estar. Yo sé que estoy preparada para cualquiera que se presente, que lo voy a hacer entregando todo lo mejor de mí y con esa responsabilidad que significa llevar el arbitraje mexicano al mundo.
La árbitra de 33 años preparó una maleta con sus uniformes y lo que necesita para estar fuera de casa más de un mes. No puede faltar todo lo que le ayuda a la recuperación física: su foam roller (cilindro de espuma o plástico) para darse masajes y relajar los músculos, sus suplementos alimenticios como el Omega 3 y los electrolitos para lidiar con las altas temperaturas que se esperan.
“Y bueno, los libros también van en la maleta. Tengo una libreta en donde he escrito la parte teórica del arbitraje que he aprendido a lo largo de estos años en los seminarios internacionales. Esa libreta también es parte fundamental de lo que no me puede faltar en la concentración. Este año hicieron modificaciones a las reglas de juego, entonces también es importante seguir estudiando”.
Dado que Katia Itzel García es una árbitra que pertenece a la Confederación de Futbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) está impedida a trabajar en partidos de los países de esa región del futbol, por lo tanto puede hacerse una idea de que los partidos que le asignarán serán los de los grupos donde hay selecciones de otras regiones, como el F, donde están Países Bajos, Japón, Escocia y Túnez.
Justamente el partido mil de la historia de la Copa del Mundo será el que disputarán el 20 de junio en Monterrey Japón y Túnez.
—¿Le gustaría poder arbitrar en una de las tres ciudades mexicanas que son sedes mundialistas?
— Yo sería feliz de arbitrar en cualquier lugar por el simple hecho de tener la experiencia de estar en un partido del Mundial, pero obviamente mi ideal sería algún estadio de México. Es posible porque hay dos grupos (el mencionado F y el H donde están España, Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay) donde no hay ningun país de la confederación. Cualquier estadio dentro de mi país sería lo máximo.
“¿Quién no se va a sentir orgulloso y contento y de alguna forma respaldado estando en su tierra? Así lo pienso. Me siento muy fuerte estando en mi país. En esos tres estadios (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) he tenido muy buenos partidos, muy buenas experiencias, entonces me traslado a esos momentos y me dan la fuerza y el empuje que voy a necesitar en esos momentos de tantas emociones y felicidad”.
El 9 de abril de 2026 estará siempre en los recuerdos de Katia Itzel García, porque si bien tenía altas expectativas de que sí sería elegida como una de los 52 árbitros mundialistas porque aunque la FIFA la invitó al último seminario de arbitraje que tuvo lugar este año en Río de Janeiro, siempre está latente la posibilidad de no estar en la lista final. La espera fue larga y la ansiedad enorme.
“Llegó el día menos esperado. Me fui a entrenar normal y cuando termino veo el celular y tenía como mil mensajes. El corazón empezó a latir muy fuerte y cuando me meto al grupo de mis compañeras de Karen Díaz y Sandra Ramírez veo que la lista ya había salido y veo mi nombre en esa lista, la emoción estalló. Es la felicidad.
“Dije: ‘Lo logré, lo hice’, y pues con todo lo que lleva después avisarle a tu familia, a tu gente que te apoyó, porque a este camino no se llega sola; es gracias a muchas personas que trabajan a tu lado, atrás de ti, que te están empujando y te dan las herramientas para seguir creciendo. Muy contenta en ese momento que recibí la noticia y compartiéndola con mi tribu, como le llamo yo”.
—¿Considera que la FIFA la tiene en alta estima como una mujer que sabe hacer su trabajo de árbitra?
—Sí, totalmente. La verdad es que si algo caracteriza el arbitraje mexicano es que es reconocido por la FIFA como uno de los mejores del mundo. Eso implica una gran responsabilidad. En mi caso he sentido que la FIFA así lo ve también en mi arbitraje y en el de mi compañera Sandra Ramírez (será árbitra asistente), que es la que va conmigo. En ambas se ha depositado una confianza muy grande. Tuvimos la oportunidad de ser la primera tripleta de mujeres en un Mundial Sub-20. Eso habla de que nos tiene en buena estima y me motiva también.
—¿Es usted un referente para cualquier mujer, árbitra o no, que sueñe con ser líder en un ámbito que haya sido considerado exclusivo de los hombres?
—Yo quisiera que se pudiera ver a la árbitra con otros ojos. Estamos en un país donde el futbol es religión y se ha normalizado ver la figura arbitral como algo negativo. Me gustaría que eso cambiara, pues la violencia en general hacia nuestra figura no debe ser normalizada. Es el granito que yo quisiera aportar: que los niños y las niñas, sin importar el sexo, pudieran ver en la figura de la árbitra como una nueva forma de soñar con el futbol, de disfrutarlo y apasionarse. Que el deporte más practicado en nuestro país sea un espacio que puede influir y que ya no estemos resaltando el trabajo de alguien por ser mujer u hombre, sino simplemente porque es muy bueno o muy buena en la profesión que desempeña.